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Movil Gamers

Culpar a los videojuegos por tragedias, el camino fácil

10 enero, 2020

En repetidas ocasiones las tragedias han llegado a las escuelas, los hogares, los trabajos o las vías publicas. Los asesinatos con armas de fuego son una realidad, pero qué pasa cuando el asesino es un menor de edad que suele jugar videojuegos.

Las cosas cambian cuando un niño comete un asesinato y está relacionado con los videojuegos, es más que claro que las partes responsables solo buscan a quién echarle la culpa y no una verdadera solución. Los datos más importantes son olvidados como ¿dónde consiguió esa arma? ¿dónde estuvieron sus padres todo este tiempo? Sin duda, la evasión a responder estas preguntas y realizar conclusiones basadas en meras suposiciones sobre por qué lo hizo, son solo una excusa para no aceptar la co-responsabilidad de los implicados. Por una parte, la de los padres o tutores que deben participar directamente en la crianza y formación de los hijos, y por otra, de las autoridades, líderes, responsables de los espacios donde ocurren estas tragedias, y volver al viejo discurso de culpar a los videojuegos por las acciones de sus hijos. Nunca se ha visto a un padre decir “mi hijo es el mejor en la clase de ingles gracias a los videojuegos”, si esto no pasa,  ¿porque sí cuando el hijo comete un asesinato o masacre en su escuela, en el trabajo, etc.? ¿Cómo pueden asegurar que los videojuegos despiertan un instinto criminal en los usuarios que los juegan?

El problema no termina aquí, ya que los medios de comunicación adoptan esta actitud de culpar a los videojuegos por las tragedias que ocurren sobre todo en el seno escolar lo cual es terrible, ya que la información errónea llega a mas personas, las cuales probablemente adopten esa idea como suya y no se enfoquen en las circunstancias que llevaron a una persona a cometer un asesinato.

Por lo anterior, consideramos importante exponer nuestra opinión sobre los aspectos que todo padre, tutor o institución deben cuidar con atención para formar personas plenas, que estén muy lejos de pensar si quiera a modo de broma, que serían capaces de cometer un ataque mortal a las personas más cercanas de su entorno.

  • Las tragedias de este tipo pueden ser iniciadas por cualquiera persona, aún si se trata de alguien que nunca haya tenido contacto con videojuegos.
  • Ningún menor debe tener acceso a un arma. Los adultos encargados de su formación deben estar al tanto de los asuntos de los niños, importarles lo que piensan y sienten y saber cómo les va en la escuela.
  • Padres, tutores y maestros tienen la obligación de educar y vigilar el comportamiento de los niños, así como observar si son personas equilibradas. Poner atención a las señales que pueden indicar que la salud mental y estabilidad emocional de los menores a su cargo no sean las idóneas.
  • El contenido que consumen los niños debe ser apto para menores de su edad, ya que son niños y están desarrollando su personalidad.
  • El bullying en las escuelas es real. Sucede a menudo, y el no adoptar las estrategias necesarias para identificarlo a tiempo y, sobre todo, para combatirlo, puede derivar en que sigan ocurriendo nuevos eventos que tienen todas la características de emular otras tragedias pasadas.

Sin duda, el problema se tiene que arrancar de raíz. Es inválida la suposición de que jugar videojuegos influencia de manera negativa a los usuarios que los prefieren, hasta el grado de atentar contra la vida de quien sea. 

Japón y Corea nos llevan años de distancia en desarrollo en muchos ámbitos, y estos países son considerados los mayores consumidores de videojuegos en el mundo. El consumo de videojuegos por la población mexicana no se compara con el de estos países orientales, el gusto por los videojuegos en Japón y Corea es mucho mayor a diferencia de México.

Si hablamos de asesinatos o masacres, mucho más frecuentes en el ámbito escolar en Estados Unidos, estos tragedias no ocurren en Japón o Corea. Está más que claro que en México es mas fácil achacar a un factor externo toda culpa por influenciar de manera negativa a un menor de edad, que resolver el problema de raíz y hacer las cosas bien desde el inicio, cuando el menor se está formando.

Los usuarios que juegan videojuegos, son personas de bien, que saben diferenciar el bien del mal, la realidad de la ficción. No andamos por las calles masacrando personas. Es importante educar y hacer conciencia de la salud mental y emocional de todas las personas. Seamos más empáticos y atentos de nuestro entorno para detectar a tiempo cuando alguien está mal y podamos hacer algo para evitar que una persona se haga daño así misma, o a alguien más.

Dejémonos de hacer ojos ciegos a la verdad y asumamos la responsabilidad que nos toca.